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6 falsos mitos del aceite de oliva aclarados de una vez por todas

Desde la época de los fenicios, pasando por civilizaciones tan importantes como la persa, la egipcia, la griega y la romana, por la Edad Media y hasta hoy en día, el aceite de oliva virgen ha jugado un papel esencial en el cuidado del cuerpo, ya sea para curarlo de sus enfermedades, como para embellecerlo.

La importacia del aceite de oliva ha sido reflejada, además, en la cultura popular, formando parte esencial de fiestas, tradiciones, narraciones y poesía.

Pero existe una parte, no tan positiva, en el entendimiento del consumidor y que hace referencia a algunos de los falsos mitos que rodean al zumo de la aceituna en la actualidad, motivo por el que os traemos hoy la aclaración, de una vez por todas, de 6 falsos mitos del aceite de oliva y que seguramente os sorprenderán...

 

Cuanto más intenso es el color, mayor la calidad

Falso. El color del aceite no tiene relación con la calidad del producto. Su tonalidad puede variar del amarillo al verde y depende –en gran medida- de la variedad de aceituna que se utilice. De hecho los catadores utilizan copas de colores para no apreciar su color.

 

Cuanto más añejo, mejor

Precisamente es lo contrario. El proceso de envejecimiento del líquido comienza en el momento de su obtención. El aceite de oliva se oxida con el tiempo y va perdiendo sus propiedades organolépticas. Elige siempre el aceite más fresco.

 

El virgen es sólo para ensalada.

No. El aceite virgen es más aromático que el refinado. De ahí la creencia de que es mejor utilizarlo en crudo. Pero perfectamente se pueden utilizar para frituras y cocción.

 

Cuando el aceite humea es el momento óptimo para freír

Error. Si humea, ya es tarde. Significa que los componentes del aceite se han empezado a descomponer.

 

Cuanto menor grado de acidez mayor calidad

Falso. El grado de acidez denota el porcentaje de ácidos grasos libres. Hay muy poca diferencia entre un aceite de 0.3 grados y otro de 0.5. Del mismo modo podemos encontrar un producto con 0.2 grados de acidez y de escasa calidad y otro de 0.7 grados con un magnífico gusto. En definitiva: este número no indica el grado de acidez (entendido como sabor) ni la intensidad del producto.

 

El amargor y el picante denotan algún defecto

No es correcto. El aceite de oliva tiene que ser amargo. Es precisamente el reflejo de las olivas que contienen ‘oleuropeina’, un potente antioxidante. El picante proviene del ‘oleocantal’, que tiene propiedades antiinflamatorias. No tengas reticencias al amargor o picor: un aceite con matices es más apreciado en la cocina.

 

Esperamos haber despejado con este artículo algunas de vuestras dudas... Debiendo de tener claro, que, en definitiva, la calidad del aceite de oliva depende de varios factores que podemos resumir en tres:

  • La calidad de la aceituna.
  • El proceso de extracción.
  • La conservación posterior a su extracción.


Fuente: ok diario.

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